martes, 28 de octubre de 2008

Crónica Lame Vulva por Susana Weingast


http://www.artexpresion.com/teatro/Lame_Vulva_ejercicio_de_poder.htm


Lame Vulva

(Ejercicio de poder)
Dramaturgia y dirección: Martín Marcou
por Susana Weingast


En Buenos Aires, en La Ratonera Cultural, se exhibe durante los meses de octubre y noviembre la obra "Lame vulva" Ejercicio de poder, escrita y dirigida por Martín Marcou y presentada por el grupo de Teatro Crudo.

Puede pensar en el título y comenzar a imaginar… pero seguro que no acertará!
En esta oportunidad, Matín Marcou explora el tema de la violencia doméstica, partiendo de la premisa de que una mujer puede, al igual que un hombre, convertirse en verdugo.

Como en anteriores obras de este dramaturgo, quien viene dando que hablar desde hace bastante tiempo, sus presentaciones se destacan por sus propuestas diferentes, originales y transgresoras.

El espectáculo relata en 60 minutos una historia cruda con un texto contundente, que no ofrece concesiones, siendo al mismo tiempo peligrosa y violenta.

Nos presenta en este ida y vuelta de poder de un matrimonio y la suegra, quienes llegan a límites extraordinarios, a la humillación y desvalorización. Denigran, someten, castigan con violencia física y psicológica.

Quizás si alguno de los personajes supiese poner el límite cuando corresponde, las cosas serían distintas, pero en este caso, la propuesta de la trama permite al espectador asistir a un crescendo que en algunos momentos puede parecernos un drama insólito y en otros una cruda comedia.

Las actrices Lilian Fittipaldi (Beatriz, la suegra) y Checha Amorosi (Luz, la esposa) ambas impecables, y completando el trío está Javier Rosón (Horacio, el pobre hombre) como protagonista masculino.

Este trío arma un juego de palabras que remite a la relación que tiene el protagonista masculino con su pareja que lo castiga y una madre que lo somete a su antojo y así se va armando una intrincada acción.

Ellos están acompañados por un silencioso observador: "Valentino", que es un conejo enano real, enjaulado, que los mira desde su lugar de mascota, y parece representar el símbolo del silencio ante la hecatombe.

El texto es cuidado, estético, profundo y arriesgado. Es como un poema teatralizado sobre las problemáticas de la violencia doméstica.

La escenografía recrea una casa pequeña con toques kirsch, en la que se destaca un sillón de peluche color fucsia, una mesa ratona que oficia de sostén de un sinfín de botellas de licor y un botiquín, que excede los primeros auxilios a merced de la iracunda esposa.

Vale la pena destacar que cuando los personajes se disponen a almorzar, consumen los alimentos en tiempo real; en especial la esposa, quien deglute desaforadamente y sin modales: en uno de sus tantos brotes psicóticos hace volar tallarines por los aires.

El vestuario fue diseñado por Eleonora Boffi y el maquillaje por Sol Osimi. La concepción estética y escenográfica estuvo a cargo de Mercedes Küref y completaron el equipo técnico: Ariel Campos en la iluminación y asistencia de dirección, Ana Paula Fort Canela en la asistencia artistica y también a cargo de la musicalización con temas de María Elena Walsh, Café Tacuba, Dyango, etc.

Este compendio hace de Lame Vulva un espectáculo extravagante, peculiar, bizarramente profundo. Es una obra entretenida, mordaz e irreverente. En ella hay tristeza y desesperación, carencias y necesidades, con escenas violentas que se entremezclan con momentos densos y con el humor de lo cotidiano que distienden al espectador.

Susana Weingast

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