lunes, 23 de marzo de 2009

Como en una alfombra mágica

Me dejo llevar por el trabajo. Por las ideas. Por las propuesta de los hechos, por las circustancias. Este es un tiempo de trabajo duro, donde si miro para el costado, todo se desinfla y ya no erotiza. Un tiempo creativo y beneficioso. LLeno de posibilidades y de contundentes realidades que toman todas las áreas de mi vida.
Son 4 escenas y somos 4 personas volando con destino a un objetivo puntual: el reestreno de la obra que nos convoca. Hemos logrado en menos de un mes, montar Lame Vulva, con resultados satifactorios, pero no acabados, al menos en formas presentables.
Todavía falta ajustar, pulir, sacar afuera herramientas vinculadas con lo sensible, que se que germinan en Puchi y en los chicos.
Puchi es una persona con mucho amor para dar. Es una buena compañera y no pone en juego, ningún mecanismo que me incomode o no permita el correcto desarrollo de los ensayos, por el contrario, le pone el cuerpo a la situación y hasta nos permitímos la risa, los saltos, las anécdotas y ese espacio para que aflore lo que nos va pasando.
¿Todo por algo ocurre? Es una frase trillada, lo sé. Pero la verdad es que siempre me han sucedido cosas que en apariencia, en una primera instancia, eran perjudiciales, pero después, la vida me ha demostrado que me convenían.
Entonces, además de mi esfuerzo, el amor puesto en las cosas que elijo, mi autocrítica y mis ansias de superación, debo incluír a esos actos, aparentemente desamorados, que a la larga me conducen a un estadío superior en el plano de la acción y sus respectivas satisfacciones.
Lame Vulva es una obra con mucho texto y todos hemos colaborando, para que Puchi lo aprenda y esté a tono con la propuesta. Estoy orgulloso de los actores con los que trabajo. Todo el equipo, pero sobre todo Checha y Javier, colaboran activamente, apoyando a su compañera, para que esta pueda responder a las exigencias que nos impone el tiempo.
Todo va bien. No es que no cueste. La verdad que trabajar con el reloj descontando tiempo, con los días que se suceden con prisa, no es sencillo. Es una tarea colosal. Pero no le quitamos el pecho a la situación. No nos desbordamos. Hacemos. La pasamos bien. Le damos envión a las escenas, las buscamos, las amazamos, nos regodeamos en lo que va surgiendo. Está bueno volar en la alfombra. Falta poco. Ya casi lo logramos. Gracias chicos por dar todo de ustedes. Me quedo corto en agradecimientos. Los quiero. De verdad que los quiero. Es lindo quererlos.

Martín

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