miércoles, 4 de marzo de 2009

Ensayo pasado por agua

Mojado de píe a cabeza. Y de cabeza a píes. Cuando llueve me encanta pensar que puedo escribir algo inspirador, que puede ser una día creativo, que las cosas van a salir bien. Me siento libre. Cuando llueve al mismo tiempo me disperso y puede pasar que me desoriente en la calle, que el paraguas se me quiebre, que el subte se pare, que mi mochila se inunde, que mi documento se moje. Cuando llueve algo en mí se modifica y si por alguna razón el imprevisto se impone, se que algo me va a salvar: los ensayos.


Puchi y Checha, cuando llegué a la sala, ya habían pasado la primera escena. Me hace bien ver la buena energía que circula en el grupo. Después llegó cual caperucito negro Javier. Estoy entusiasmado con el nuevo proceso creativo, por que siento que una misma frecuencia de energía nos atraviesa, y me siento muy cómodo.


El lunes ya empezamos con la escena II de la obra, esta semana ha sido altamente positiva. Volver a ensayar esta obra es un placer. Se que puedo lograr una mejor performance general, y los chicos están totalmente dispuestos a dar siempre más. Es emocionante ver como Checha y Javi, prueban, arriesgan, se detienen en el detalle, desmenuzan, experimentan, tantean, intentan, averiguan. Trabajar así es un placer, todo se da en un marco de comodidad y confianza mutua. A nivel grupo de trabajo estoy realizado.No me puedo quejar del tipo de gente que me rodea. Los valoro mucho. Me dan gana de seguir laburando siempre con ellos. Crecemos juntos. Estoy convencido que el tiempo y las experiencias, mejoran potencialmente los resultados. Ninguna inclemencia climática nos puede afectar, la inestabilidad no es un componente que nos afecte. Nos bancamos perfectamente los tachos llenos de agua, las goteras, los trapos de piso que vuelven el suelo patinoso.


Este cuarto ensayo estuvo muy bien. Nos detuvimos mucho en pequeños momentos. Puchi es dulce como el alfajor de chocolate con almendras que me comí hoy, como la torta de cumpleaños de Ariel, como el postre balcarse, como las gomitas Mogul. Me parece tierno que me agarre del brazo cuando salimos del ensayo. Abrazarnos al despedirnos, y cagarnos de risa de sus ocurrencias. Lame se viene con todo. Se está lubricando solita. Falta poco para el reestreno.


Mar

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