miércoles, 8 de abril de 2009

LLegan las pascuas y nosotros sin conejo

A partir de hoy, nos queda un mes para el reestreno de Lame Vulva.
Todo viento en popa.
Sin embargo de una ausencia me compete hablar en este post.
Durante el año pasado, en la primer temporada, un conejo engalanó las funciones.
Valentino el conejo enano de Lola Micucci - hija de la escenógrafa de esta obra - cedió amablemente el animalito para que se sume como un protagonista más.
Durante su estadía dentro de la obra, los viernes a la noche, el conejo fué testigo presencial de situaciónes ficcionales cargadas de violencia.
¿Resistió?
Por supuesto, ya que tuvimos los recaudos necesarios para que no sufriera.
El hecho de tener un criatura enjaulada generó controversias, a muchas personas le resultó divertido, a otras por el contrario, le pareció cuel.
Este año no habrá conejo.
No por que Valentino, no haya firmado su contrato y arreglado su cachet en tiempo y forma como el resto de los actores, si no por que sufrió una muerte repentina.
Luego de una serie de episodios confusos, donde a partir de aparentes golpes accidentales, comenzó a tener problemas motrices, una noche, cerca de navidad, se fué. Nos dejó. Se tomó un avión a ¿otro mundo?
¿Dónde andarás valentino, conejo aviador?
Desde acá un humilde homenaje virtual, en nombre mío y de todo Teatro Crudo. Te vamos a extrañar.
En fín, lo cierto es que se viene el reestreno y nos falta uno de los protagonistas, pero lo que es más grave aún, se vienen las pascuas y nosotros sin conejo, ¡ufa che!

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