miércoles, 21 de octubre de 2009

LAME VULVA FESTIVALERA


UNA MIRADA SOBRE LA PARTICIPACION DE TEATRO CRUDO EN EL 3º FESTIVAL DE TEATRO Y DANZA FINTDAZ 2009 – IQUIQUE - CHILE



Participaron del Festival elencos de Austria, México, Venezuela, Colombia, Argentina y Chile. El festival se llevó a cabo entre el 12 y el 17 de octubre del 2009.



EN VIAJE

Se puede decir que uno de mis sueños, lo he cumplido. Y eso no es poco. Viajar llevando mis obras de teatro a distintas provincias de mi país, ha sido una meta alcanzada. Y algo que seguiré haciendo rodeado de mis elencos. He conocido toda la provincia de Santa Cruz, (nací ahí), pasé también por Río Negro, La Pampa, Corrientes, Misiones, Chaco, Córdoba, Santa Fe, Mendoza y gran parte de la provincia de Buenos Aires. Esta vez la travesía nos llevó al norte de Chile, a Iquique, para participar del 3º Festival Internacional de Teatro y Danza, Fintdaz 2009. Antes de partir arrancamos con la foto grupal en la que aparecemos dispuestos a vivir la aventura, con muchos bolsos, cámaras de foto, algo de comida, libros y revistas. Una vez que dejamos la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, atrás quedaron los espacios que habito cotidianamente, el circuito de teatro donde me muevo, y hasta una nueva edición del FIBA - Festival Internacional de Teatro de Buenos Aires. En fin partí a Chile con “Lame Vulva” que es una obra con un título taaaaaan particular, tan poco digerible, tan del margen, tan desclasado. ¿Se imaginan un espectáculo con ese nombre en un evento tan significativo? Yo tampoco… entonces, como les decía… me monté al colectivo y después de una serie de peripecias (- A 10 Km. de salir de Retiro se rompió el coche ejecutivo en el que viajábamos, una nena quedó encerrada en el baño y no podía salir, en mitad de la madrugada se armó un quilombo por que uno de los pasajeros estaba fumando un porro, nos agarró un piquete llegando a la frontera, y tuvimos que esperar más de tres horas en la aduana por que era feriado -) logramos llegar a tierra Chilena.



PRIMERA FUNCIÓN – EN UNA CÁRCEL DE MÁXIMA SEGURIDAD


Al norte, bien al norte de Chile, casi lindando con Perú, en la región de Tarapacá, se encuentra el complejo penitenciario de Alto Hospicio. Una cárcel de máxima seguridad, que alberga alrededor de 2800 presidiarios, que viven detrás de inmensas paredes que los separan del mundo. Rodeados de desérticas montañas, muchos de ellos, esperan la visita de sus mujeres y niños, padres, hermanxs, tíxs, abuelos, y amigxs, que dos veces a la semana, los martes y los jueves van a visitarlos.


El jueves 15 de octubre, cerca de las 8 de la mañana, pasamos la requisa y realizamos los trámites formales para ingresar a la cárcel a realizar una función de Lame Vulva. Una obra que contiene un tipo de violencia explícita y otras variantes de violencia que atraviesan la escena. Ya sea por identificación, proximidad, o efecto espejo, o simplemente por empatía, esparcimiento, o diversión, las 450 personas privadas de su libertad, que vieron Lame Vulva, la respetaron con su atención y la ratificaron con un considerable y agradecido aplauso, que hizo que la emoción de los actores brote en un idioma antes desconocido para mí.


Después de la función en un contexto desconocido y particular, mientras mujeres pelaban huevos duros esperando entrar a ver a sus seres queridos y cantaban cuecas en voz baja, miré el cielo amplio, pensando en lo efímero y profundo del momento, sin dejar de reparar en el acto político que se había producido. Pensé en Javier tirado en el piso de ese enorme gimnasio a punto de empezar la función, mirando a las caras de su nuevo público, pensé en Checha y su emoción del final, en su voz proyectada de actriz cruda y agradecida del aplauso enfurecido. Y no dejé de reforzar en mi mente, el instante en que acabada la función, y pasee de la mano a Puchi enfrente de sus fans carcelarios que la amaron y que con sus gritos desenfadados, hicieron vibrar el lugar. Asesinos, violadores, traficantes, delincuentes en todas sus categorías, en definitiva… personas. El teatro trascendió de pronto todo esos motes, y solo quedaron en mi retina muchos hombres aplaudiendo agradecidos de lo que ocurrió en ese recinto. El maniqueísmo obligado, la idea del bien y el mal, se esfumó adentro mío, lo moral y lo terrible borraron sus fronteras, para darle paso a la posibilidad de un encuentro genuino, entre una historia que un día imaginé y ese público que entró buscando un espacio para salirse de una realidad dura. Lame vulva fue por una hora de esa gente, y todas las partes que la componen quedaron en ese lugar. Entonces, así, lleno de cosas nuevas, me fui a ver el sol y compartir una naranja con la madre de un recluso que me contó que su hijo había hecho cosas malas, pero que no era malo, y que algún día iba a salir, como hay otros que permanecerán toda su vida tras las rejas. Me queda el consuelo que me hace pensar, que muchos recordarán durante algún tiempo, que una vez vieron una obra que se llamaba Lame Vulva, una obra que hago con amigos, con mi gente linda, que cree en algo más de lo que a simple vista puede verse.




SEGUNDA FUNCIÓN – POZO ALMONTE

Pozo Almonte es un poblado de aproximadamente 7000 personas y está ubicada dentro de la región de Tarapacá. Está cerca de Iquique. Ahí desembarcamos para hacer la segunda función en un nuevo espacio inaugurado por la municipalidad de ese poblado, con la intención de que eventos artísticos se lleven a cabo en ese lugar. Estuvimos desde el mediodía en el pueblo y hasta las 12 de la noche. Previamente pasamos por la salitrera Santiago Humberstone, un lugar histórico, ya que el mismo data de 1872. Actualmente este lugar se convirtió en un museo al que visitan muchos turistas. Hicimos un recorrido por el pueblo fantasma, pudiendo visitar la Iglesia, el Mercado, el Hotel, el Teatro, el Hospital, la Escuela, la Piscina y las casas para jefes, empleados y obreros, canchas deportivas, pulperí­as, etc. La función en Pozo Almonte fue buena. Funcionamos bien como grupo. Cumplimos con el cometido, que era poder trascender el cansancio. Fueron dos funciones en un día, después de muchas horas de viaje, dos funciones que valieron sin dudas la pena.



TERCERA FUNCIÓN – EN EL HEMICICLO DEL TEATRO MUNICIPAL DE IQUIQUE


Actuar al aire libre, en el medio de una plaza pública, supone un desafío importante. Hay espectáculos como Lame Vulva, que fueron concebidos para espacios reducidos, íntimos, independientes. Uno se pregunta si funcionará la cosa y sobre todo, que sucederá con la capacidad de los actores para adaptarse a nuevos contextos, que inexorablemente modifican la puesta. En este caso Checha, Javier y Puchi, no solo colmaron mis expectativas, si no que las superaron. Proyectaron el cuerpo, la voz y su actuación, sin desvirtuarla, sin caer en sobre actuaciones, estereotipos. Manejaron las situaciones de manera profesional, eficaz y espontánea, sin resentir la pieza. En estos últimos tiempos, la obra ha crecido, los chicxs han podido explotar su capacidad de disfrute y han progresado con solidez sobre lo gestual y las expresiones han ido ganando identidad. Se manejan muy bien con el texto, le han dado hondura, y vigor. Estoy entusiasmado con nuestra evolución. Lame Vulva, es una obra muy especial para mí, y el grupo de gente que la nutre es fundamental. Quedan pocas funciones, y me cuesta pensar en culminar el proceso. Tuvimos una invitación a un nuevo festival en Chile, en otra ciudad, y eso me pone de buen talante, me da un alo de esperanza. Aunque se que la luz de este trabajo comienza de a poco a apagarse. Soy conciente también, que hay que aceptar que en Capital Federal, la obra está llegando a su fin, pero por suerte el año que viene haremos festivales, por lo tanto, de a poco iré haciéndome a la idea de dejarla ir.



SOL - LA QUE TRABAJA


Mis obras, no son solo mías, por suerte, por necesidad, por apego, por gusto, por emoción, por afecto, por constitución ideológica, por mirada profusa de deseos conjuntos. Sol Osimi, tiene solo 20 años, pero es enorme. No solo oficia de maquilladora, tarea que realiza con mucha exactitud y creatividad, si no que también acompaña los procesos con su deseo de que todo salga bien y sus acciones potentes y correctas. Es la que equilibra su energía para equilibrar la del grupo. Como si esto fuera poco, es además, una excelente compañera de viaje.



ARIEL - EL QUE SOSTIENE


Ariel se enoja si las cosas no salen bien. Yo lo entiendo. Aprendió así, a los tumbos, a los gritos que uno a veces no quiere dar. Aprendió bastante, y defiende eso que sabe. Dentro de las cosas más importantes que atesora, se encuentran el amor y la conducta por el trabajo. Esos elementos lo definen. Cuando el está en las luces, todos estamos tranquilos, seguros. Es apoyo. Pero no solo técnico, si no afectivo. Ariel es humano, es el que te extiende la mano para bajar del transporte donde estemos montados, el que se preocupa por el que está enfermo, el que empuja, el que cree más que nadie, el que está ahí, el que está cerca.



PUCHI GRAN HERMANA


Hace algún tiempo. En uno de los festivales, se me ocurrió implementar un premio simbólico para recompensar la buena convivencia, y las buenas acciones gratas durante la misma, y también para subrayar aquellas cosas que hacen que las acciones den sus frutos en un viaje. El reconocimiento consiste en valorar la energía de la persona durante la travesía, valorar su humor, su voluntad de que todo llegue a buen puerto, su forma de trabajo en el escenario, sus deseos de que nada expire. El premio es en definitiva al atrevimiento, y a la humanidad, es también al desparpajo, al brillo, y a la alegría. En este Festival el premio se lo llevó la carismática Puchi Labaronnie, por sus encantos varios, sus dotes de actriz, su capacidad de escucha y su trabajo que fue in crescendo en casa función y que incluyó un desnudo histórico dentro del festival.



DESPIDIENDO LAS CENIZAS DE MERCEDES SOSA Y VOLVIENDO A CASA


Personal y artísticamente esta fue una experiencia conmovedora, gratificante, que me llenó de cosas bonitas. Sencillas y penetrantes. Disfruté como nunca del mar, de los paisajes imponentes y largos del desierto de Atacama. Gocé con la brisa golpeando en mi cara, me nutrí de energía positiva. Ya de regreso, en Argentina, precisamente en Mendoza, una vez que llegamos a la terminal, nos enteramos que por la tarde, si iban a esparcir parte de las cenizas de Mercedes Sosa en el canal Cacique Guaymallén. Entonces hasta allá fuimos, éramos más de tres mil personas despidiendo a Mercedes Sosa en el patio del Museo del Área Fundacional de la ciudad. Su hijo y sus hermanos arrojaron las cenizas al canal. Entre música, canto, pancartas y flores que marcaron el emotivo acto, despedí a una de mis ídolas, una persona que con sus canciones me acompañó en lo que va de mi vida. Que bueno que pudimos ser parte de la celebración de la vida artística de una de las figuras más emblemáticas de nuestro país. Ahora de nuevo en Buenos Aires, continúa la lucha por seguir creciendo y sosteniendo la obra. Se vienen las últimas funciones de Lame Vulva en La Ratonera Cultural, Corrientes 5552, los viernes a las 22:30hs. Quedan siete, quedan pocas, las voy a disfrutar.



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