domingo, 29 de noviembre de 2009

THE END


Terminó Lame Vulva.
Terminaron las funciones.
Un proceso.
Una vivencia.
Un recorrido.
Una experiencia.
Terminó afuera.
Pero no adentro.
Las obras perduran en la memoria.
En los corazones.
En el espíritu.
Nunca mueren.
Van con nosotros.
Viven en el otro.
Fué un proceso hermoso.
Con sus momentos difíciles.
Con sus instancias poderosas.
Con su poder de intensidad.
Con su luz y sus oscuridades.
Aprendí de todo, y de todos.
Aprendí de lo vincular, del golpe, de los cambios, de las huídas y los imprevistos.
Aprendí de la lucha, del cariño, de la palabra amiga, del que trabaja a la par.
Aprendí del que se fué y del que se quedó.
Aprendí cuando la sala estuvo llena y cuando habían unos pocos.
Aprendí de todos mis errores, y de los ajenos, aplaudí los aciertos.
Entendí que no esta mal equivocarse si estamos aprendiendo.
Luché por sostener y lucharon conmigo.
Viví fuerte, viví sonriente, lloré, me dieron y di.
Escribí, dirigí, monté, desmonté, corté, pegué, me avergoncé, dudé, creí, invertí, sangré.
Sané.
Volví a creer, tomé decisiones, sufrí, viajé, entregué, me cansé, me agoté, reviví.
Leí las críticas, esperé más, esperé. Dejé de esperar. Te esperé siempre.
Tuve miedo, rencor, alivio, pensé en mejorar, quise crecer, aliviar, abrazar, sentir más.
Traté de cuidar, contener, transmitir, ayudar, formar, educarme, corregirme, disfrutar.
Escribí Lame Vulva en la arena, corrí cerca del mar con el viento golpeándome la cara.
Viaje a cada ensayo, viaje con la obra, pensé viajando, llegué cantando, me fuí preocupado, volví a llegar, esta vez mareado, sentí que valía la pena, sentí que todo era absurdo.
Escuché sin mirar, miré sin escuchar.
Me senté y los sentí. Pasaron los meses, dos años. Otra vez crecí.
Gracias.
A Leandro por sacar fotos hermosas, por estar, creer, apoyar.
A Marcela por filmar la obra, por aparecerse por la funciones.
A las actrices que empezaron los ensayos y no fueron la madre, gracias por su tiempo.
Gracias a Lilian que fué la madre en la primer temporada.
A Mercedes por lo que pudo dar, eso vale.
A Eleonora por acarrear el sillón conmigo con tanto calor y cansancio a cuestas. Por estar.
A Cecilia por su enorme dulzura.
A Sol por ser enorme.
A Ana Paula por su constancia y su ternura.
A Esteban por estar, por contener, por apoyar.
A Nahuel por todas las funciones a las que asistió y dió su apoyo.
A sus padres por su inmensa bondad, y palabras de aliento.
A Ariel por creer, soportar, seguir. Entusiasmarse.
A Jorge por su operación técnica, y su cariño.
A Fernando Cipolla por creer en nosotros, por dejarnos trabajar holgados.
A Pato por sus abrazos.
A las chicas de Teatro Crudo por hacer el aguante, gracias Vale, Ana, Yara.
Gracias a Checha por ser sostén fundamental de la obra y del grupo.
A Javier por dedicarse a confiar. Por entregarse.
A Puchi por su valentía y su amor glamorosamente maternal. Por sus mimos.
Gracias a Mariano por animarse a prensar Lame Vulva.
A todos los que fueron a sacar fotos.
A todos y cada uno de los periodistas que hicieron reseñas, críticas, o notas sobre la obra.
En especial a Sergio Di Nucci, Lucho Bordegaray, María Inés Grimoldi y Rosario Sabarrena.
Al público, amigos, conocidos, parientes, compañeros de facultad, a todo aquel que vió la obra.
Gracias a los que escribieron diciendo que les gustó Lame Vulva.
Gracias a mi hermana Mariana, y mi hermano Juan Manuel por darme fuerzas en algunos momentos.
A mi madre por leer este blog y tratar de entender que hago, por respetarme y por sus palabras de aliento este año.
Gracias a mis amigos Tomás, Vanina, Marta y Roxana que siempre me tiran buena onda.
A todos los que colaboraron para que la obra pudiese estar dos años en cartel.
(Los que prestaron elementos para la escenografía, la gente de las salas de ensayo, de la gráfica, los que dieron palabras de aliento, los que reenviaron la gacetilla, a las familias de los actores, y del resto del equipo, a la gente del Festival de Chile, etc.)
Nos vemos pronto.
2010 hay mas TEATRO CRUDO.

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